CEAPA alerta sobre el aumento del consumo de bebidas energéticas entre menores: “Dan la lata, no alas”
La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) ha lanzado la campaña “Dan la lata, no alas”, una iniciativa estatal para advertir a las familias sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas entre menores y adolescentes. La acción cuenta con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Según los datos difundidos por CEAPA, casi la mitad de los adolescentes consume estas bebidas de manera habitual, y el primer contacto se produce entre los 10 y 12 años, una edad a la que ya quedan expuestos a cantidades peligrosas de cafeína, azúcar y otros estimulantes. Una sola lata puede contener el equivalente a dos o tres cafés, una carga que altera el sueño, afecta al rendimiento escolar y genera dependencia.
CEAPA advierte de que este consumo se ha normalizado, pese a sus efectos preocupantes: problemas de salud física y mental, insomnio, ansiedad, irritabilidad, taquicardias, hipertensión o depresión. A largo plazo, pueden aparecer conductas de riesgo, obesidad o trastornos metabólicos, además de una clara relación con el inicio en otras sustancias. El 19,5 por ciento de los adolescentes admite mezclar estas bebidas con alcohol.
La familia, primera barrera de protección
La campaña insiste en que la mejor herramienta para prevenir es la acción familiar: informar, detectar señales, establecer límites claros y ofrecer alternativas saludables. También recuerda la importancia del ejemplo adulto y del control en el ámbito doméstico, ya que evitar la compra es una forma directa de proteger a los menores.
Diversas comunidades autónomas han comenzado a legislar para frenar este problema de salud pública. Galicia ya prohíbe la venta a menores de 18 años y otras regiones -entre ellas Castilla-La Mancha- estudian medidas similares. CEAPA recuerda que las familias no tienen por qué esperar a que estas normas se aprueben para actuar.
Recursos disponibles
La campaña incluye materiales informativos dirigidos a AMPAs y familias, como un díptico con recomendaciones y un cartel oficial para difundir en centros educativos, grupos de WhatsApp o redes sociales.